Acabamos ya con el especial de frases geniales con las que corresponden a Laila Winter 3, “La Maldición de Ithirïe”. En esta ocasión ha sido Ana, otra buena amiga y comentarista del blog, la que las ha seleccionado para todos vosotros. En la entrada anterior hubo algún comentario echando en falta algunas frases de Laila Winter 2, pero tengo que aclarar que estas son las que eligen ellos y que debemos respetar los gustos y las elecciones de los demás.

Quién quiera poner sus frases tiene toda la libertad para ponerlas en los comentarios o para comentarme que las ponga en otra entrada ^^ Lo que queráis, pero no os enfadéis que todas las frases son chulísimas y hay donde elegir y cada uno tiene las suyas favoritas de las tres novelas  ;P

Laila Winter y la Maldición de Ithirïe está plagado de frases impactantes y geniales, y hay muchas conversaciones importantes en la trama, sobre todo de personajes como Titania, Violeta, Aurige, Ethera, o de la asquerosísima Reina Maeve, así que hay donde elegir. Aquí os pongo las que eligió Ana, que me encantan ^^

  • Solo entregarás tu corazón una vez en la vida, igual que yo te lo estoy dando ahora. Quieran los dioses que seas feliz cuando elijas a quien dárselo, y quieran también que todos tus días estén llenos de gloria.
  • Era un amanecer precioso. Parecía que el sol salía por todos lados, iluminando las pirámides con pinceladas de oro.
  • No permitiré el error. Castigaré con mano firme cualquier señal de desorden, el más mínimo signo de caos que lleva al abismo. El bien debe prevalecer a toda costa, incluso exigiendo nuestro sacrificio personal.
  • Solo el humilde, aquel que sabe aceptar el sacrificio que le corresponde dominará su impaciencia y conocerá su virtud.
  • Mi corazón arde en los soles que son tus ojos.
  • El verdadero nombre degeneró a lo largo de los siglos, cuando se perdió la memoria en el tiempo.
  • No busques mi cariño, pues nunca lo tendrás. No supliques algo que no puedes entender.
  • Bajo las vendas, las lágrimas se deslizaban como perlas brillantes.
  • -Vuelvo a casa- susurró por última vez, y Laila ahogo un gemido abrazando al cuerpo inerte, delicado y frágil como el de una niña.
  • Déjala. Ella vivirá para siempre en tus pensamientos, y la recordarás de otra forma, no así, no en este lugar.
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